09/08/2026 23:34 Argentina 12 - El Resumen

Operativos policiales, denuncias y casos de drogas

Despliegue policial: han llegado a destino irregularmente. Avanzan corriendo hacia el interior de lo que podría ser una villa de emergencia. Allá corren, acá también. Nos introducimos en una villa bastante conocida como lugar en el que existen muchos maleantes. Están detenidos. Un individuo lo trae fuertemente tomado un oficial, con su oficial a su lado, lo introduce. Atención: otra persona reducida. Lo han dominado en este mismo momento, tras ser esposado y cubierto de su rostro, se los lleva para la detención.

-No te metas solo ahí. No te metás solo ahí -dice un efectivo policial a un compañero, porque se sabe el riesgo que implica entrar solo en ese sector.

-¿Cuál es su actividad, señor? ¿Cuál es su actividad? ¿Está al margen de la ley, señor?

No habla nada. Arma en mano, los policías cubren todos los sectores.

-Oficial, por favor, antes de partir, hemos visto que con prontitud ustedes han detenido a cuántas personas, ¿2?
-2 personas, sí. 2, en el masculino, hasta el momento, en investigación de sus actividades.

-¿Le van a pagar o no a la señora?

-A ver, acá. ¡Qué pago! ¡Ayer le dimos la plata y no nos quería dar los recibos! Mirá el arañazo que tengo en la cara. Eso se lo hizo ella. Eso se lo hizo ella. Tiene una citación en la comisaría por eso.

-Es mentira, es mentira, todo es mentira.

-Señora, le van a pagar.

-Eso son todas mentiras lo que dicen ellos, qué arañazos... Jamás maté una mosca. El gas va incluido en lo que tiene que cobrar usted y nos cobra 8 palos a nosotros.

-Señora, dice que este recibo no es claro.

-¿Qué recibo?

-Este recibo es suyo, dice.

-¿Este recibo de quién es ese recibo?

-Suyo. Lo hizo usted, dice que no es claro.

-Compran la letra. Acá está el otro recibo, oficial.

-Este es otro distinto, oficial.

-Bueno, esto lo hice en un momento provisorio.

-¡Esto es provisorio! Me está rompiendo el recibo.

-¿Por qué rompió el recibo? Que muestre los recibos.

-Escúchame, que muestre el último recibo nada más.

Hay ratas abajo de los pisos, cucarachas adentro de los muebles. Anoche nos dejó sin agua, cerró la puerta del agua y nos dejó sin agua. Tienen permisos reglamentarios como hotel, en calidad de hotel. Es hotel. ¿Por qué cierra ahí? Puedo ver, puedo ver. Si nosotros no tenemos agua acá, si ella cierra ahí.

-¿Cómo que no hay agua? ¿Y entonces por qué cerrás ahí?

-Señora, ¿me puede mostrar el hotel a ver si es hotel?

-¿A quién le importa usted?

-Cómo no, soy periodista, tengo derecho.

-Si yo pago todos mis derechos y tengo derecho a las misiones, ya va a ver usted.

No hay nada, Washington, estamos nosotros.

-¡Nadie! ¡Te vamos a defender todo, Washington!

Yo le trabajaba gratis acá porque no recibía un peso de ella. Me pagaban con esto como una amenaza. El señor es el encargado.

-Sí, es el encargado hace 1 año y medio. Messi lo tenía durmiendo en una esposa, en un depósito con la señora y con el nene que era recién nacido. Está lleno de ratas ese depósito, de cucarachas. Y le descontaba de esos 20 australes el alquiler del depósito. Ahí duerme en el depósito. Ahora lo pasaron a una pieza porque se metió de prepo en la pieza. Si no, todavía estaba durmiendo ahí.

Hace un momento se ha producido un gravísimo accidente. Este tren, el tren que procedente de la ciudad de Corrientes, Ferrocarril Urquiza, se dirigía a la estación metropolitana de Federico Lacroze, embistió a un colectivo de la línea 740 que se ve allá en el fondo. Estamos trabajando con la premura del caso, con los inconvenientes que implica caminar por una zona cargada de pedregullos.

-¿Qué viste? Contanos.

-Y vi cuando lo agarró, lo agarró de la parte del medio y después cuando se fue yendo más para acá, más para el lado de San Miguel de la estación, el colectivo empezó a deslizar más para adelante y la sangre caía por todas partes. Y los pasajeros empezaban a tirarse, lo despedían el colectivo. Estaba como 400 metros.

-Sí, lo arrastró desde ahí, desde el paso de nivel hasta por acá. Es impresionante, las personas parecían hormigas, como caía.

Aquí aparece Irma Indaburo, Argentina, 40 años.

-Señora Indaburo, ¿por qué se tapa la cara? Usted daba para traficar con drogas, la deformación total del ser humano. ¿Usted tiene sentido lo que está haciendo? ¿Por qué se tapa la cara, señora? 40 años de edad, una vida dedicada a qué: a anular en su formación a jóvenes, adolescentes. ¿Por qué se tapa la cara ahora cuando en realidad estuvo pervirtiendo, deformando en su formación a jóvenes? A niños, adolescentes. ¿Por qué se tapa la cara, señora? ¿Por qué no da la cara en este momento? ¿Por qué no me mira un poco a los ojos dentro de su cara escondida en esa actitud? ¿Por qué no asume otra posición? ¿Por qué no dice algo? Usted, señora, tiene algo que decirme. ¿Me puede decir algo usted, aunque sea con la cara tapada? ¿Por qué no asume más dignamente, señora Indaburo? Usted va detenida por traficar con drogas. ¿Sabe qué implica eso? Implica traficar con la salud moral de la juventud, de la adolescencia. Destápese la cara, señora. Por lo menos tenga un poquito de dignidad. ¿Está arrepentida o no de lo que ha hecho, señora? ¿Está arrepentida o no? Con la salud moral de la juventud ha traficado una señora que suponemos tenía amor maternal. Lo carece totalmente. Se trata de Irma Indaburo Argentina, de 40 años, quien junto con su marido, nos referimos a Romualdo Mercado, de 37, son traficantes de marihuana y ahora va detenida, procesada por el juez.

-Vamos, vamos, vamos, dentro del auto. Prendiendo la luz. Ahí están, se están entregando. Despliegue amplio de la policía. Venimos por acá, Campos, por favor. Están reducidos. Extraordinario trabajo del grupo policial. Son esposados boca abajo. Despliegue policial rapidísimo, vertiginoso y efectivo.

-¿Ustedes se dedican preferentemente a la piratería al asfalto, señor?

-No, señor.

-¿Cuál es la acción delictiva de ustedes?

-Yo hago techado asfáltico.

-¿Pero por qué están acá y por qué hay armas adentro?

-¿Armas?

-Las armas, las armas.

-Ponelo al lado, ponelo al lado de este.

-¿Dónde están las armas?

-Acá están.

Todavía tenemos la pregunta con cara de indiferencia de uno de los individuos que dijo armas cuando le puntualizamos: ¿por qué hay armas adentro? Muy buena esta.

-¿Cuál es la función que cumple usted dentro de la banda?

-Tomarse el palo, tomarse el palo de atrás.

Sabían que estaban conviviendo con maleantes, ¿verdad?

-Espera, tómate el pelo de acá antes que te lleve un saque.

-¿Ustedes sabían que este grupo se dedica al delito, verdad?

-Mirá. Ay, Dios mío, vos te parecés. Para que me arregles que salgo a ver en la televisión.

La pregunta es muy simple y muy concreta: ¿se sienten felices de ser visitados por la policía y llevarlas detenidas por convivir con delincuentes?

Dicen, se encontró una cantidad importante de drogas, según informó la policía, en el domicilio de la señora Cantillo. Esto es cocaína, marihuana, ácido disérgico.

-Pero no vende.

-¿Cómo? ¿Invierte mucho dinero para regalar la droga?

Así habla la gente, así nos pregunta. ¿Qué le responde a usted?

-Lo que pasa es que...

-¿Le puedo hacer una pregunta? ¿Le puedo preguntar? ¿Usted?

-¿Quién lo manda a usted?

-No.

-¿Quién lo manda a usted? ¿No es usted la señora Graciela?

-¡¿Qué?!

-¿Quién lo manda a usted, señora? ¿Me deja crear una pregunta? Por favor, usted viene a mi casa.

-¿Tocá un timbre, señora? ¿Está prohibido, señora?

-¡No!

-Señora, señora, ¿por qué me cierra así la ventana? Le quiero hacer una...

-¿Le puedo hablar a través de la ventana si...?

-Perdóneme, señora, yo puedo hacer una pregunta o usted quiere monologar. Yo le permito que diga todo lo que quiera, pero si usted me permite hablar a mí, si no es monólogo.

-Bueno, dígame qué pregunta me quiere hacer y por favor que tengo mucho que hacer.

-Señora, según informó la señora Galarza, no me cierre...

-La señora Galarza es la que crió a su hijo hasta hace 4 meses, hasta mayo.

-Ah, ¿usted dice la señora esa que me robó mi bebé, lo compró y después estuvo haciendo montones de porquerías para sacármelo y no dejármelo ver durante 6 años? ¿A esa señora se refiere usted?

-Si usted quiere enterarse de lo que dice la señora, diríjase...

-Pero no me deja hablar a mí.

-Señora, perdóneme, perdóneme. ¿Me permite hablar a mí? Si usted quiere...

-Lo perdono. Con su oficio de periodista, yo con el mío de ama de casa.

-Perdóneme, estoy preguntando. ¿Usted es padre de familia?

-Sí, señora.

-¿Tiene mujer? ¿Tiene hijos?

-Soy viudo, tengo hijos.

-¿Qué hubiera pensado su mujer si le roban su hijo y después no se lo dejan ver?

-Señora, ¿a ustedes robaron realmente el hijo?

-Sí, señora.

-¿Tiene respuesta a esa palabra, señora?

-Si no queda la palabra de la señora. La única respuesta que tengo, señor, es que yo fui al barrio de la señora con la policía y con una orden del juez a retirar a mi hijo.

-Pero, señora, si tenía 6 meses la criatura, el feto era de 6 meses.

-Tiene 6 años.

-No, pero nació a los 6 meses...

-No, señor, no nació a los 6 meses, por favor.

-Señora Graciela, ¿usted me permite a mí entrar yo solo?

-No, señora, mi domicilio no...

-¿Trae una orden del juez?

-No, soy policía yo para entrar con orden de juez.

-Bueno, si usted trae una orden del juez, usted puede entrar a mi casa.

-No, no, aparte que no es persona bienvenida, no tiene por qué estar a entrar a mi casa.

-¿Por qué no soy bienvenido, señora?

-Por la gente que lo acompaña, señor.

-Señora, yo le pregunto esto a usted: ¿sabe para qué quería entrar yo a su domicilio? Para comprobar el grado de afecto que su hijo tiene para con usted. Por lo tanto, le beneficia a usted que yo entre.

-¿Atrás saltó uno?

-Atrás saltó uno.

-Déjelo pasar al policía, por favor, adelante.

-Déjelo pasar, nos pide permiso la policía.

-Saltó uno, está en huida.

Le decíamos... La nota no puede concluir aunque el riesgo esté latente porque la acción policial no terminó. La nota sigue, debemos seguir aquí, a la derecha de la cámara, por favor. Estamos en el seno de una tortuosa y cargada de vericuetos villa, tipo laberinto. Siguen a uno que está prófugo y al que quieren aprender, además de los que ya detuvieron hace instantes, mostrado por 9 diarios. Está parapetado en el fondo. En acción de retaguardia un policía, 2 fueron al frente. El riesgo existe, es tangible, es palpable.

-¿Acá quién vive, señora?

-Acá vivía yo hasta hace... 1 mes.

-¿Por qué dice vivía? ¿No puede explicar qué pasó?

-Me echó mi marido de mi casa. No tengo dónde vivir.

-Sí, sigue hablando, señora. ¿Hay una enorme causa para que su marido tome una actitud tan drástica y tan dura?

-Debe estar cansado.

-¿De quién?

-Porque de mí. Me echó a la calle como un perro. Me usó como una mujer. Como si fuera una mujer descartable. Yo traje... no estábamos casados, hace 17 años que convivo con él.

-¿Esa chica es hija de los 2?

-No, es hija mía.

Ahora estamos en la casa de una clienta del negocio del esposo de ella que nos dejó vivir por unos días, pero no tenemos... así, para siempre no podemos estar ahí. Le pedí por favor que me deje volver a mi casa y no quiere.

-¿Telefónicamente?

-No, personalmente. Él tiene negocio en la esquina. Y él dijo que él se sentía muy bien así. Él está bien. Él cambió el auto, él tiene su negocio, él está comprando una cochera en dólares ahora. Él está bien y él me puede mantener. Aparte le dice a todo el mundo que él no nos echó, que nosotros nos fuimos después de 17 años. Y se hace víctima, que dice que le duele la úlcera, la hernia, que está destrozado y ya tiene otra mujer.

-¿Ah, ya tiene otra mujer?

-Sí, tiene otra mujer.

-Yo voy a tocar timbre... Por favor, intenten que queremos hablar con este señor. Vamos a sacarlo.

No podemos todavía entender esto, nos cuesta entender. El relato ha sido claro, concreto. Invitado por la señora que es dueña de casa, hemos ingresado. El equipo del 9 diario ha accedido a la finca, invitados por las señoras y la hija. Llegamos al piso 14. Nos pide la señora que no nos escuche nuestra voz porque teme a represalia. Estamos encontrando...

-Señor Rodríguez.

-Nosotros fuimos invitados por la señora y por la hija para que acompañemos porque ella quiere que estemos presentes, porque quiere decirle algo y tiene miedo a alguna reacción de rechazo a su parte.

-¿Por qué no dialoga con su señora? Mientras tanto le decimos...

-No, el diálogo se terminó, señor.

-¿Porque hubo alguna maldad?

-El diálogo se terminó.

-Pero la señora hizo...

-Le quiero preguntar esto, señor. La señora es lisiada y vive los últimos momentos de su vida. No le cierren la puerta, hay que cerrarle la puerta a la vida, señor. Le está cerrando la puerta a la vida, se lo pido con respeto. El temor de la señora está justificado, señor Alfredo. Porque si venía sola le cerraba la puerta antes usted, señor. Tengo esa impresión. Porque con el respeto con que le tratamos y con la presencia nuestra usted cerró la puerta a los 40 o 50 segundos. Estimamos que hubiera cerrado la puerta a los 2 segundos si no veníamos nosotros, señor. Usted ha cerrado la puerta de la convivencia, al amor y a la vida, señor.

-¿Me puede contestar algo porque descuento que me está escuchando? Señor Alfredo Enrique Rodríguez, ¿sabe por qué me revela, señor? Y a pesar de eso no pierdo el tono respetuoso. Que una señora esté lisiada viviendo quizás los últimos momentos de la vida y quien compartió muchos años de placer y de afecto con ella le niegue la convivencia, la hospitalidad y el poder llegar al final de su vida en su hogar. No entendemos.

-¿Vos, usted, puede entender esto?

-No, no lo puedo entender. No me explico cómo. Él sabe las condiciones que está mi mamá, que a mi mamá no le queda mucho de vida. Y nos echó como un perro de casa.

-¿En qué se ampara él?

-En su... ¿Qué puede ser? Que piensa solamente... Él piensa que con la plata hace lo que él quiere. Como siempre lo dijo: yo con la plata voy adonde se me canta. Ese es el dicho de él.

-Si no quiere cambiar sus principios y sus decisiones...

-Bueno, por lo menos dialogue, señor. ¿Puede ser, señor Alfredo? ¿No se escucha a ustedes? ¿Contamos? ¿Nos contesta? ¿Puede, aunque no varíe su decisión, dialogar un poco con su señora y su hijastra si es tan amable?

Era un silencio agobiante. La única respuesta: no. Y aparte no le conviene hablar.

-¿Por qué?

-Porque él le dijo a todo el mundo que nosotros nos fuimos. Y que lo abandonamos después de 17 años. Entonces no puede decir adelante y que se entere toda la gente que nosotros no, no fuimos. Que él nos echó.

-¿Podemos entrar?

-Permiso.

-¿Nos permite entrar, el señor? ¿El señor Alfredo?

-No se encuentra.

-Pero él no va a venir en el resto del día.

-Está hablando con el abogado.

-¿Por qué está hablando?

-Tiene cosas que hablar.

-¿Eh?

-Tiene cosas que hablar.

-Saludo a mi vieja que está en Río Negro.

Pero no, seamos sensatos. Hay una señora que...

-¿Usted es el hijo de Alfredo?

-No, no soy el hijo.

Selena es él, ¿sabe por qué le digo? Hay una señora lisiada.

-No, hay una señora lisiada que está en la calle. ¿Quieren hablar? Lo que voy a decir en 2 segundos o 3: que me causa una sorpresa desagradable que me haga bromas viendo a una señora lisiada en la calle, que no tiene dónde vivir porque... la zafaron, la echaron a la calle. Todo te causa gracia.

-No, gracias no. Sorpresas desagradables. Por favor, afuera.

Él no tiene por qué meterse porque...

-¿Qué es el joven?

-Un simple empleado.

-¿Y entonces a qué otra campana se refiere el joven?

-Y no sé, no sé a qué se refiere. Porque para él es el ídolo, Quique es el ídolo. Es el ídolo.

Está bien. Claro, la idolatría en la adolescencia lleva a no aceptar realidades y a ser terco. Pero nadie sabe. Ninguno de los clientes sabe que él me echó como un perro. Tampoco puede ser que él se quede con todo y que venga otra a usar las cosas que eran de mi madre, en las condiciones que está mi madre, que él sabe bien que a mi mamá mucho no le queda de vida.

Hubo un caso de un chico que murió, según me comentaron acá, por drogarse con pegamento. Contame lo que sabés de eso.

-Él todos los días se daba. Se droga.

-¿Dónde aspiran pegamento?

-Acá en Retiro.

-¿En qué lugar se ubica?

-Abajo, en el sute.

-¿Pero por qué te vas a dar plata?

-Porque allá me gusta. Allá la policía me cuida de largo.

-¿Cuida qué?

-El árbol, porque allá hay muchas patotas también. Allá yo duermo arriba de un árbol. Me cuelgo y duermo arriba de un árbol. Y tengo una frazada ahí y todo.

-Estábamos buscando a mi hermana.

-¿Tu hermana qué hace por acá?

-Fuimos a la placita de allá.

-¿Y ustedes trabajan en la calle, es cierto?

-Estaba abriendo puerta de taxi.

-¿Por qué abren puerta de taxi si son chiquitas y habría que estar en casa?

-Para ganar unos pesos.

-¿Vos también dormís en la calle, no tenés hogar actualmente?

-Sí.

-¿Qué edad tenés?

-14.

-¿Cómo es tu nombre?

-Claudia.

-¿Dónde dormís?

-En los bancos.

-¿De plaza?

-No, de acá adentro.

-¿En dónde?

-Del ferrocarril Belgrano.

-¿Sos una señorita allá? ¿No te interesa vivir en un hogar? Por ejemplo, tus padres, ¿dónde viven?

-En Moreno.

-¿Tu padre te pegaba?

-Sí.

-¿Es alcohólico o no?

-Se castigaba cuando estaba quizás alcoholizado.

-¿Cuánto hace que consumís pegamento para drogarte?

-2 meses.

-¿Por qué lo haces?

-Me gusta darlo.

-¿Qué conseguís?

-A mí cuando me marea, me hace ver cosas feas.

-¿Y querés ver cosas feas? ¿Y por qué las ves?

-Veo así víboras que me parecen.

-Cuando estás en un lugar donde tenés que abrir puerta de taxi, como la parada de ómnibus, bueno, te pega de allá. Entonces cuando vos consumís vos no sentís nada.

-¿Qué es lo que no sentís?

-El golpe que te pega, no sentí nada.

-¿Y vos entonces te drogas para soportar el maltrato de la calle cuando abrís puertas de auto?

-Sí.

-¿No te parece que mejor que drogarte es tratar de vivir de otra manera e inclusive soportar espiritualmente el maltrato, pero no destruirte con la droga?

El loro, según la dueña de esta modestísima vivienda, es muy conversador. No habla ahora, está muy callado, está triste. El loro, la imagen lo refleja, usted lo está apreciando, el loro ha negado diálogo. Hasta él ha llegado el sacudón anímico.

Gran acumulamiento de público. Acá hubo un enfrentamiento entre maleantes y la policía. Hay un malviviente posado. Este es el malviviente posado. Este es el delincuente.

-¿Qué pasa con este malviviente acá? Marito, vos sabés que tu vida vale oro. ¿Sabés por qué vale oro? Porque sos un pibe de 14 años que está empezando a vivir. Si estás empezando a vivir, tenés una inmensa vida por delante. Caramba, eso vale oro. Además, sos un pibe bueno.

-Todas me quieren a mí, toda la gente me quiere porque saben que soy bueno. Todas me ven así, dicen si este pibe es así, pero me quieren ayudar, me quieren todo de mí.

-Bueno, entonces te decía, Marito, por tener una enorme vida por delante y por ser un pibe bueno, tu vida vale oro. Si vale oro, ¿cómo podés vos mismo destruírtela? Haceme el favor, no te la destruyas más. Dale una patada a la droga, no la utilices más, hermano.

-Lo otro es que me ayuda.

-¿Qué hago yo?

-Yo no sé.

-¿En lo otro qué, para sentir que la vida es más linda?

-Sí, porque estoy en mi casa y no se puede. Acá en el barrio son...

-¿Qué pasa en el barrio, Mario?

-Son todos drogados acá.

-¿Qué es lo que te impide no drogarte más?

-Yo quería agarrar algo para drogarme y mi familia está entre medio y no sé.

-Horacio, ¿usted escuchó atentamente a su hijo Mario?

-Sí.

-Dijo cosas duras, ¿eh?

-Sí, yo creo que está ocurriendo en muchos lados esto.

-No, no, está ocurriendo en su hogar, señor Horacio. Lo que pasa es que se extiende y me tocó a mí. Un hijo que se droga.

-Sí, porque nosotros estamos viendo a diario que ocurren cosas.

-No, pero perdón que le corte, requiera. Ojo, el pibe dijo cosas durísimas, pero dijo algo que usted lo escuchó: él quiere un padre que lo escuche.

-¿Vos me dijiste que querías hablar con él después de esta paliza que te dio la patota y no te escuchó?

-Es así.

-No me escuchó, me metí en una pelota y...

-¿No lo escuchó?

-No sé si le hablaba nada, no sé nada.

-Él viene de un drama, una patota lo agredió, lo golpeó, él estaba drogado, los patoteros estaban drogados. Le quería contar eso aquí al padre, usted, y usted no lo escuchó. ¿Por qué?

-Bueno, porque...

-¿No le importaba a usted eso?

-Sí me interesa, pero lo que pasa es que...

-¿Pero no lo escuchó?

-Sí, sí, pero dónde tengo que ir, qué tengo que hacer yo.

-Pero escúchelo.

-Y bueno, tal vez lo haya escuchado o tal vez...

-¿Te escuchó?

-No sé, si yo estaba bien quería salir, pero...

-¿No te escuchó?

-No, no, yo estaba mal, estaba drogado.

-Perfecto, pero a un drogado usted tiene que escucharlo.

-Sí, pero lo que pasa es que yo trabajo mucho también, hay que ver que...

-Está de por medio de la salud. Su hijo se está matando mental, física y espiritualmente cuando está comenzando a vivir. ¿Y qué importa que usted trabaje mucho? Dedíquele 10 minutos de atención a su hijo, señor. Pero no lo va a escuchar. Su hijo que viene a contarle una odisea, que le agredió una patota, que estaba drogada la patota, que él estaba drogado, que quiere salir de ese drama, que quiere vivir distinto. Marcelito, por ejemplo, José Luis, Claudio, que estaban perdidos por la droga.


#71505697   Modificada: 10/08/2026 00:06 Duración del video: 25' 45"

  
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