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09/08/2026 23:00 Argentina 12 - Tafí Viejo verdor sin tiempo
Declaración sobre militancia, guerra y autocrítica
RESUMEN
La transcripción reúne distintos testimonios y declaraciones sobre militancia, disciplina interna, autocrítica y la experiencia de la guerra y la represión. Se relatan acciones de gendarmería, discusiones sobre negociaciones con el enemigo y la valoración de la conducción política y militar. También aparece un testimonio personal sobre la búsqueda de hermanos desaparecidos, el secuestro en Mar del Plata y datos de nacimiento y adopción. Finalmente, se enumeran condenas judiciales por privación ilegítima de la libertad agravada. El cierre retoma una reflexión sobre la militancia clandestina, los cambios de época y las exigencias de la lucha, con una frase final truncada.
TRANSCRIPCIÓN COMPLETA
Esa es la razón por la que un vehículo de Gendarmería se paró, viste que hay una especie de villa, ¿no? Se paró frente a la casa, bajaron tipos, fotografiaron el coche y se fueron a la mierda. Yo quedé en que anoche que lo denunciaran. No hablé todavía con él esta mañana.
¿Cuál era el tema? ¿Cuál era el planteo, digamos? Porque lo de explicar ahora y entender ahora la situación... Yo sé todas las críticas que hay dando vueltas y demás. Lo que quiero explicar es, de alguna manera, dos cuestiones: contexto y situación. Que tiene que ver un poco con lo mismo. Hoy en día es bastante incomprensible.
Yo, como un compañero, que de alguna manera hasta te salva la vida, que te avisa de qué se trata, se los somete a un juicio. El interés nuestro en ese momento, el interés como organización, era evitar las negociaciones individuales con el enemigo. Es decir, que nadie negocie por su cuenta con el enemigo, porque de la situación individual de negociación con el enemigo se supone que cada cual negocia una situación pésima. Alguien preso, torturado y demás no tiene el menor margen de objetividad para negociar nada, obviamente. Si está en riesgo es su vida. Entonces tratamos de evitar, bajo las formas posibles que fueran, ese tipo de cosas.
Tucho tenía que explicar por qué no murió en combate. Cuando hablamos de guerra, y una guerra de liberación nacional, como llevamos adelante, no es joda. Nosotros asumíamos una disciplina, teníamos una formación militar, no pertenecíamos a una unión democrática en la que cada uno opinaba lo que quería y después iba a su casa y hacía lo que se le antojaba. Nosotros éramos soldados. Teníamos nuestra jerarquía, así la respetábamos hasta la muerte.
Yo no tengo que autocriticarme de nada. Y después, claro, que nos llamen soberbios, la soberbia armada. Yo prefiero la soberbia armada a la soberbia desarmada, si quieres que te diga. Yo no me arrepiento de nada, absolutamente de nada, y no hay nada de qué autocriticarse. Ahora, yo sí puedo, siento que tengo el derecho moral de criticar y de opinar sobre todos: una lista enorme de farsantes, de mentirosos, de hijos de puta y de vividores de la clase política argentina, y de los intelectuales ni hablar.
Nosotros fuimos héroes. Fuimos la mejor generación que dio la patria.
Supe que había tenido un juicio y que lo habían degradado, lo cual me provocó, así como, una gran tristeza y contradicción durante mucho tiempo. Sucedían cosas como para que yo me vaya de montonero, pero bueno, los compañeros que me rodeaban eran excelentes compañeros, muy buenas personas, y eso también influyó mucho para que yo continúe. No tanto por la conducción. Me parece que la conducción con Tucho siguió cometiendo errores. Era él y tantos más. Eran compañeros que había que cuidar, que eran muy valiosos. Había que protegerlos, pero ese concepto no existía en la conducción. No existía el criterio de cuidar la vida de los compañeros.
¿Por qué algunos compañeros critica a la conducción? No cuidaban a los compañeros como Tucho, que le dejaron ir.
Sí, bueno, yo creo que yo asumo eso autocríticamente: el error de que tendríamos que haberle impedido volver de alguna manera, de que no teníamos que haber aceptado su petición de volver. Él pide volver y dijimos: parece la mejor, pero bueno. Se hubiera enojado muchísimo. No sé qué razón hubieran tenido, pero tendríamos que haber hecho eso. Sí, eso es cierto.
Y el que trae la información a la organización de que Tucho había muerto soy yo, que para mí fue terrible. Eso sí que terrible, porque escucho por él los intercomunicadores: Tucho cayó empastillado. A mí se me cayó el alma. Y caer empastillado... yo no tenía claro si era que se murió o que se tomó la pastilla.
Tucho y María, como les decían, eran como un ejemplo muy alto de compromiso. Incluso cuando Tucho le escribe la carta a Sebastián, ahí le dice: bueno, si yo tuviera que decirte algo, te digo tres cosas. Y un poco esas tres cosas es como había sido su vida y como fue su muerte.
Querido Kinki:
Yo sé que ahora sos chiquito y no sabes leer, pero algún día aprenderás. Y mucho tiempo después podrás comprender esta carta. Yo te escribo porque no sé si te voy a volver a ver. Mi vida es una vida muy difícil y la muerte se cruza con frecuencia en mi camino. Cuando puedas comprender, tus abuelos, que te quieren mucho, te contarán esta historia. Te leerán esta carta con la responsabilidad de ser quienes son. Deberás enfrentar tu propia vida como tu madre y yo enfrentamos la nuestra.
Si quisieras saber qué te aconsejamos como guía de tu vida, yo te diría tres cosas básicas: sé sincero contigo y con los demás; búscate una causa noble por la cual luchar; sé consecuente con lo que piensas aunque te vaya en ello la vida.
Mi familia, digamos, de alguna manera para protegerme, me fue contando a medida que fui creciendo la historia de cómo habían sucedido las cosas, que yo era parte también de esa historia. Y a partir del testimonio de Jaime Drí, supe que yo también fui secuestrado en Mar del Plata el 2 de enero del 78. A partir de ahí empecé a tener contacto con compañeros de hijos de la Comisión Hermanos, y empezamos la búsqueda de mis hermanos. Que bueno, que por suerte pudimos encontrar a mi hermana hace poco, y seguimos buscando a mi otro hermano, el mellizo de Sabrina, y lo vamos a seguir buscando porque sigue en condición de desaparecido, ¿no es cierto?
Lugar y fecha de nacimiento.
La fecha de nacimiento no la sé. El lugar, Hospital Militar de Paraná.
¿El mes, el año?
El mes... Según algunos testimonios se calcula...
No, el mes es marzo. Y algunos testimonios calculan que nací entre el 3 y el 4 de marzo. Mis padres adoptivos me inscribieron el 27 de febrero de 1978.
¿Puede usted observar a las personas que se encuentran imputadas en esta causa en la segunda fila? ¿Tiene usted algún vínculo de amistad, parentesco o enemistad con alguna de estas personas?
No, no tengo.
¿Algún interés en el resultado de la causa que le puedan impedir pronunciarse con veracidad?
No.
Cuando vine a hablar quería hablar un poco de mi hermano mellizo y pedirles a ustedes, a la justicia, porque a mis abogados siempre se los pido, que bueno, que lo encuentren. Algo que mientras el mellizo no aparezca, él se encuentra desaparecido. Y que esas personas que están sentadas ahí, además de todas las responsabilidades que tienen con las víctimas por las cuales hoy están sentados ahí también, tengan en cuenta que también son responsables de que mi hermano mellizo y nuestro hermano también se encuentran desaparecidos.
Condenar a Juan Daniel Amenon, cuyos demás datos personales constan precedentemente, en carácter de coautor plenamente responsable de los delitos de privación ilegítima de la libertad agravada por mediar violencia y amenazas.
Condenar a Pascual Oscar Guerrir, en carácter de coautor penalmente responsable de los delitos de privación ilegítima de la libertad agravada por mediar violencia y amenazas.
Condenar a Walter Salvador Dionisio Pagano, cuyos demás datos personales constan precedentemente, en carácter de coautor plenamente responsable de los delitos de privación ilegítima de la libertad agravada por mediar violencia y amenazas.
Condenar a Jorge Alberto Farinha, cuyos demás datos personales constan precedentemente, en carácter de coautor plenamente responsable de los delitos de privación ilegítima de la libertad agravada por mediar violencia y amenazas.
Condenar a Edordo Rodolfo Costanzu, cuyos demás datos personales constan precedentemente, en carácter de coautor plenamente responsable de los delitos de privación ilegítima de la libertad agravada por mediar violencia y amenazas.
Entiendo que para ti y que para muchas personas como tú, o como para generaciones, cuando dicen lo del pasado fue mejor, yo no digo que el pasado fue mejor ni mucho menos, pero que fue un pasado distinto, eso sí te lo puedo decir. Cuando a uno le gustaba ir a la fiesta y le gustaba pintarse las uñas, etcétera, eras una militante clandestina. Y cuando te decían: hay que ir para el cerro, hacer instrucción, partir para el cerro con la uña pintada, y te bajabas de los tacones, es decir, cuidado con eso. Y cuando había que decir, había que dar más pasos, y cuando en la pinza apretaba y tú seguías estando ahí y seguías dando paso, ¡cuidado! Tú creías fervientemente que tu minúsculo
| #71505686 Modificada: 10/08/2026 00:05 |
Duración del video: 13' 34"
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