10/04/2021 Revista Noticias - Nota - Información General - Pag. 28

POLÍTICOS CON COVID
Contagiados de miedo
CARLOS CLAÁ
Se autoperciben como grupo de riesgo y están hartos de las prevenciones. El caso Alberto y Macri sin barbijo. ¿Y la campaña?

Alberto Fernández camina 200 metros solo, sin compañía. Con la cámara ya encendida, se lo ve recorrer el espacio que separa la residencia de Olivos de la Plaza de Armas, donde está montado el set en el que hará el anuncio de las nuevas restricciones, el miércoles 5. Con astucia, sacan una foto en la que se lo ve rodeado solo de una cámara y luces. Sin personas. El coronavirus positivo lo obligó a montar un escenario distinto, atípico. Y el Presidente decide usarlo a favor: mostrar cómo se toma en serio el aislamiento.
La política es capaz de usar todo: incluso una pandemia.
El virus que alteró al mundo hace un año le complicó el escenario al oficialismo, pero también a la oposición.
Las recorridas y los mitines los exponen constantemente al Covid.
Los obliga a modificar la agenda de un minuto a otro y los aisla de sus familias y sus grupos de trabajo, ante un eventual contacto estrecho.
Les cambió sus días, como a todos.
O más.
GUARDADOS. Una ínfima población de personas que han recibido al me nos una dosis de la vacuna se infectan luego de Covid: Alberto Fernández fue uno. El 3 de abril sintió un fuerte dolor de cabeza y al medirse la temperatura dio 37.3. El hisopado confirmó lo que ya podía imaginar.
“He contactado a las personas con las que estuve reunido en las últimas 48 horas para evaluar si constituyen un contacto estrecho para que hagan el aislamiento”, reveló a través de Twitter.
De esa manera, debieron recluirse el diputado Máximo Kirchner; el secretario general, Julio Vitobello; el intendente de Hurligham, Juan Zabaleta; y el secretario de Malvinas, Daniel Filmus. La primera dama también debió hisoparse, pero el resultado fue negativo.
El Covid genera cambios constantes de agenda. Un contacto estrecho puede convertirse en una cuestión de Estado. Eso le pasó, por ejemplo, al alcalde porteño, Horacio Rodríguez Larreta, quien debía reunirse con el Presidente para definir las primeras restricciones de la segunda ola, cuando se enteró del hisopado positivo de Alberto Fernández: le sirvió de excusa perfecta para que aquel encuentro, que lo incomodaba políticamente, se convirtiera en una reunión virtual de rigor que duraría menos de media hora.
Son algunos de los aspectos que cruzan a la política en pandemia. No solo se genera un estrés propio de los dirigentes por tener que administrar el poder en un contexto absolutamente atípico y de tanta efervescencia social, sino que además sus vidas privadas se han convertido en un caos.
“Ya estoy podrido”, le confesó el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, a un grupo de allegados luego de hacerse le hisopado número 19. Lleva contadas con rigurosidad las veces que debió mover la cabeza hacia atrás y dejar que le introduzcan un elemento hasta la nasofaringe.
Una molestia en sí mismo. Pero además, la idea de que un positivo puede modificar las siguientes semanas de su familia y de su trabajo. Toda una complicación, sobre todo en un año electoral.
OPOSICIÓN. Horas antes de que Alberto Fernández anunciara las restricciones, Mauricio Macri había estado evaluando la situación de Buenos Aires con un grupo de jóvenes PRO que quieren hacer pie en la mayor provincia de Argentina. La Territorial, agrupación que comanda el ex funcionario Lucas Delfino, exhibió con orgullo las imágenes del ex presidente charlando con un grupo de 15 personas en una oficina. Todos sin barbijo.
La imagen recorrería todos los medios, pero no por la trascendencia del encuentro, sino porque Alex Campbell, quien estaba sentado a la derecha del ex mandatario, daría positivo de Covid momentos después.
“No puedo creer”, se lamentaba Campbell ante la consulta de NOTICIAS.
Y agregaba: “Mi mujer tuvo síntomas, porque se sentía mal, y le dio positivo”. Eso lo obligó a hacerse un test rápido y confirmar que él también se había contagiado. En su caso, por segunda vez. Lo obligó a activar el protocolo y avisar a todos los que había visto en los últimos dos días para que se aíslen.
Por esa razón, Macri deberá permanecer encerrado durante varios días y luego realizarse un análisis para determinar si está contagiado.
Eso, claro, cambia su agenda, que está bastante cargada de encuentros partidarios desde que su libro salió a la calle.
El Covid pone a la oposición ante un nuevo desafío, en un año electoral.
No solo tienen que debatir cómo se harán los próximos comicios y si aceptarán postergar las PASO tal como pide el oficialismo. El problema mayor lo tienen en cuanto a las limitaciones para hacer campaña.
Quienes están gobernando usarán su gestión de plataforma. ¿Y quienes están en el llano? Es la gran pregunta, ante la imposibilidad de moverse libremente.
El ex presidente es un ejemplo contundente de eso: había planeado una gira por el país con su trabajo editorial “Primer Tiempo”. Pero la llegada de la segunda ola lo condiciona.
Quien sí aprovechó a moverse durante el verano, cuando el coronavirus dio un respiro, fue su ex ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, que ganó notoriedad a fuerza de apariciones mediáticas. Pero su irrupción se dio recién cuando el calor arrinconó al Covid. Durante la primera ola, siguió al pie de la letra la cuarentena y no dejó que nadie ingresara a su departamento, por temor a que el virus contagiara a alguien de su familia. Ni siquiera permitió que le enviaran móviles de televisión: “Lo hacemos por Zoom o nada”, le contestaba a los periodistas que la querían entrevistar.
Algo parecido a lo que decidió Elisa Carrió. Por tener factores de riesgo, la ex diputada se recluyó en su chacra de Exaltación de la Cruz. Incluso obligó a gran parte de la comitiva de Juntos por el Cambio a que recorrieran los 90 kilómetros que la separan de Capital Federal para reunirse en su hogar.
El Covid cruza a los profesionales de la política, los expone, los interpela.
Los tiene hartos. Y para colmo el futuro es sombrío: por delante tienen una campaña por hacer y una segunda ola que acaba de comenzar.

SIN BARBIJOS. Macri en una reciente reunión con jóvenes del PRO. A su lado, Alex Campbell, contagiado por segunda vez. Al ex presidente lo aislaron.

CONTACTOS ESTRECHOS. El vocero Biondi, el secretario general Vitobello, Máximo Kirchner y Felipe Solá, también aislados por su cercanía con Alberto.

POSITIVO. A Alberto le aplicaron las dos dosis de la vacuna rusa, pero igual contrajo Covid y se aisló en Olivos, desde donde anunció nuevas restricciones.

EL PODER AL LÍMITE

■ Los profesionales de la política se sienten expuestos al contagio por sus agendas cargadas de compromisos.
■ Extremaron recaudos, evitan reuniones y se refugian en la virtualidad.
■ El desafío del año electoral los pone a prueba. ¿Cómo harán campaña en medio de la segunda ola?


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